Hay una globalización de la
cultura, el mundo se ha convertido en una red de relaciones sociales y se
produce un movimiento de significados, personas y mercancías. Esta
globalización de la cultura se encuentra muy vinculada al etnocentrismo, es
decir, a la creencia irracional del predominio de una etnia sobre otra, así
surge una cultura global predominante. Puede ser una posibilidad del planteamiento
de una nueva cultural de unidad, que genere un sentido de interdependencia e
intereses comunes genuinamente globales.
A su vez podemos ver las dos caras de la moneda: por una
parte están los intereses en crear un sólo mundo, reconociendo nuestra
humanidad común, y por otro el miedo a la homogeneización cultural así como a
caer en las redes del dominio. Puesto que la idea de que una cultura es
convertida en hegemonía ha sido rechazada, nos quedamos con la idea de que los
medios de comunicación dominen el mundo.
La monocultura capitalista global surge debido a la
incorporación de todas las culturas nacionales al sistema económico capitalista
mundial. El poder económico y político y su alcance global está acompañado por
el poder ideológico de definir la realidad cultural mundial. Así, los medios de
comunicación se encuentran integrados completamente en el sistema capitalista
mundial y desempeñan un papel funcional en su expansión, designando el modo de
vida y la dirección del crecimiento que se debe seguir.
Por otro lado, la cultura
global tiene que ser construida deliberadamente a partir de las diferentes
características y consecuencias del proceso de globalización y no hay nada que
las una de forma tal que constituyan una experiencia cultural integrada y
común. La cultura global carece por
necesidad de los ingredientes vitales de la experiencia histórica común, de un
sentido de continuidad temporal y, sobre todo, de una memoria compartida.
Con respecto a los niños, la televisión es un importante
medio socializador mediante el cual va construyendo una imagen de sí mismo y
del mundo que le rodea. Actualmente predomina la cultura de la imagen y el
medio televisivo impone sus reglas y formas de comunicación ejerciendo una
influencia importante en la transmisión de la ideología dominante.
Considero que los contenidos han de ajustarse a los
niveles de edad a los que se dirigen atendiendo a sus necesidades y aspectos de
preocupación social. El problema de los
contenidos televisivos y su impacto en la infancia está surgiendo como uno de
los factores centrales para comprender los aspectos más preocupantes que
afectan al empeño educativo y para responder a la cuestión de cómo educar en un
universo simbólico con múltiples lenguajes y contenidos.
Otro aspecto a tratar son los estereotipos, aquellas
creencias populares sobre las características de un grupo social y sobre las
que hay un acuerdo básico. Tienen una función muy importante para la
socialización del individuo: facilitan la identidad social, la conciencia de
pertenecer a un grupo social, ya que el
aceptar e identificarse con los estereotipos dominantes en ese grupo es
una manera de permanecer integrado en él. Estos se aprenden a través de
procesos de socialización, ya que son permanentes en el tiempo.
A las personas, les
etiquetamos, les agrupamos en tipos, les asignamos características uniformes y
acabamos aceptando, y creyendo, que cada uno de los individuos ha de entrar en
alguna de las categorías sociales o grupos en los que reconocemos, de manera
compartida por un gran número de personas, tendiendo a minimizar las
diferencias individuales. De la misma forma que otros estereotipos anclados
profundamente en la sociedad, el estereotipo de sexo lleva a la sobreestimación
de la uniformidad; todos y cada uno de los individuos del grupo hombre o mujer
son, actúan, se emocionan y sienten como su grupo.
En conclusión, los medios de
comunicación y la cultura de masas son elementos inseparables del aparato
ideológico del Estado. La sociedad masa fue creada para que el individuo dejara
de lado sus propias concepciones acerca de la vida y adoptara los estándares de
la sociedad de consumo. De no hacerlo, se vería expuesto a la exclusión, al
rechazo y a la represión. De tal forma que, los medios de comunicación y la
cultura de masas crean vínculos entre los individuos de una sociedad para
mantener la estabilidad del sistema.
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