El
cine y la publicidad bombardean los sentidos de los espectadores y la realidad
se desliza hacia una sociedad virtual en la que hay cada vez más información y
cada vez menos sentido. Esto se debe a que la sociedad está más basada en lo virtual
que en lo real, ya que nos creemos todo lo que vemos sin ponerlo en duda ni
observarlo desde un punto de vista crítico. Los medios de comunicación no se
limitan a transmitir aquello que la gente debería pensar sino cómo deberían
hacerlo.
Cuando
hablamos de alteridad hablamos sobre la identificación de nuestro “yo” a partir
de la existencia del “otro”, es decir somos conscientes de nuestra
individualidad y de las características comunes que tenemos con otras personas
que nos hacen ser un “nosotros” y todo lo que queda fuera es conocido como los
“otros”. Esto quiere decir que el ser humano ve como cercano aquello con lo que
se sienten identificado y ven como algo raro y extraño aquello distinto, por
este motivo muchas veces se rechaza aquello que desconocemos como por ejemplo
otras culturas o modos de vida.
El
cine no ha sido ajeno al hecho de la alteridad y lo ha plasmado en imágenes, lo
cual ha podido crear problemas debido a que las personas queremos establecer
diferentes categorías dentro de los “otros”. Establecer estas categorías no
está bien debido a que cada persona tiene una forma de ser y de pensar y por
eso no debe ser clasificada ni rechazada. Tendemos a definir lo que es normal
para nosotros creando la anormalidad, lo cual es algo negativo para la sociedad
porque en lugar de nutrirnos de nuestras diferencias apartamos a estas
personas. Esto ocurre en la actualidad con temas como las drogas, la homosexualidad,
las diferencias de género y la inmigración.
En
esta época el consumo impulsa una economía capitalista, en la cual hasta la
cultura está siendo comercializada, ya que no somos capaces de diferenciar la
realidad como dato y la realidad como
posibilidad. Los medios de comunicación están controlados por grandes empresas
que crean identidades, nos muestran los valores que ellos quieren que tengamos
y cómo deben ser las relaciones sociales. Una de las cosas más representativas
del cine y la publicidad es el uso del arte como modo de comercio.
En
toda esta búsqueda de crear una sociedad consumista se han dejado atrás toda
ética y moral, ya que para conseguir vender un producto se ha llegado a crear
la estética de la heroína en la cual se muestran claramente personas adictas a
las drogas que se convierten en representaciones que ensalzan el espectáculo.
Aquí se ve la importancia de la belleza o lo que algunos pueden llegar a ver
como “belleza” frente a cualquier resquicio de moralidad y sensibilidad. Todo
esto se usa como una forma de marketing para obtener beneficios, poniendo en
juego la salud de miles de personas a cambio de unos beneficios económicos.
Esta
estética de la heroína llevó a que en la década de los 90 esta droga se
convirtiera en la droga preferida de la clase media y alta, ya que se veía como
una forma de conseguir la belleza que tanto se busca. Lo cual se convirtió en
un símbolo social entre los ricos porque era considerado como un accesorio de
moda.
Muchas
campañas publicitarias se basaban en esta estética en las que se veían jóvenes
con los ojos en blanco y con las expresiones lánguidas y enfermizas. Lo cual
nos debe hacer pensar en porque se consentían la publicación de ese tipo de
campañas que lo que hacían eran que muchas personas se convirtieran en adictas
a las drogas por buscar una imagen que veían en las campañas de publicidad, ya
que lo que se refleja en ellas las personas lo toman como lo bueno y lo que se
debe hacer. Además, desde el punto de vista político este tipo de campañas
publicitarias deberían estar prohibidas debido a sus imágenes ensalzando el uso
de la heroína.
Desde
el punto de vista educativo la industria cultural desempeña un papel
fundamental en la configuración de la memoria dando por buenos determinados
modos de saber y conocimiento.
Además
del tema de la heroína en el cine podemos hablar de otro tema que aparece cada
vez más como es la inclusión de personajes inmigrantes. Este género
cinematográfico nació a finales del siglo pasado, ya que antes no estaba bien
visto la inclusión de estos personajes por motivos racistas. Aunque se han
incluido personajes extranjeros en las películas españolas estos personajes
siempre suelen ser varones, ya que las mujeres se han considerado como
migrantes secundarias que lo hacían por el matrimonio. Esto es un aspecto muy
discriminante del cine español, ya que el número de mujeres migrantes es
similar al de hombres. Además, estas siempre son representadas en trabajos
domésticos, son prostitutas y su presencia es un elemento desestabilizador.
Por
otro lado en el cine son mejor mirados lo migrantes latinoamericanos que los
africanos o magrebíes, ya que estos últimos suelen protagoniza escenas oscuras
y tristes lo que hace que se cree una imagen negativa de ellos. Sin embargo, la
migración latinoamericana tiene una imagen mucho más alegre y la figura
femenina está mucho mejor considerada.
Todo
esto nos lleva a plantearnos si tenemos toda la información sobre las distintas
etnias y culturas que viven en nuestros pueblos y ciudades, ya que una de las
causas del racismo es el desconocimiento de las diversas culturas que existen y
de sus tradiciones y los estereotipos que de ellas se han creado. Por ello el
cine debería de romper con el pensamiento tradicional y equivocado que se tiene
sobre los extranjeros.

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