lunes, 14 de marzo de 2016

Cine y alteridad

El cine y la publicidad bombardean los sentidos de los espectadores y la realidad se desliza hacia una sociedad virtual en la que hay cada vez más información y cada vez menos sentido. Esto se debe a que la sociedad está más basada en lo virtual que en lo real, ya que nos creemos todo lo que vemos sin ponerlo en duda ni observarlo desde un punto de vista crítico. Los medios de comunicación no se limitan a transmitir aquello que la gente debería pensar sino cómo deberían hacerlo.

Cuando hablamos de alteridad hablamos sobre la identificación de nuestro “yo” a partir de la existencia del “otro”, es decir somos conscientes de nuestra individualidad y de las características comunes que tenemos con otras personas que nos hacen ser un “nosotros” y todo lo que queda fuera es conocido como los “otros”. Esto quiere decir que el ser humano ve como cercano aquello con lo que se sienten identificado y ven como algo raro y extraño aquello distinto, por este motivo muchas veces se rechaza aquello que desconocemos como por ejemplo otras culturas o modos de vida.

El cine no ha sido ajeno al hecho de la alteridad y lo ha plasmado en imágenes, lo cual ha podido crear problemas debido a que las personas queremos establecer diferentes categorías dentro de los “otros”. Establecer estas categorías no está bien debido a que cada persona tiene una forma de ser y de pensar y por eso no debe ser clasificada ni rechazada. Tendemos a definir lo que es normal para nosotros creando la anormalidad, lo cual es algo negativo para la sociedad porque en lugar de nutrirnos de nuestras diferencias apartamos a estas personas. Esto ocurre en la actualidad con temas como las drogas, la homosexualidad, las diferencias de género y la inmigración.

En esta época el consumo impulsa una economía capitalista, en la cual hasta la cultura está siendo comercializada, ya que no somos capaces de diferenciar la realidad como dato y  la realidad como posibilidad. Los medios de comunicación están controlados por grandes empresas que crean identidades, nos muestran los valores que ellos quieren que tengamos y cómo deben ser las relaciones sociales. Una de las cosas más representativas del cine y la publicidad es el uso del arte como modo de comercio.

En toda esta búsqueda de crear una sociedad consumista se han dejado atrás toda ética y moral, ya que para conseguir vender un producto se ha llegado a crear la estética de la heroína en la cual se muestran claramente personas adictas a las drogas que se convierten en representaciones que ensalzan el espectáculo. Aquí se ve la importancia de la belleza o lo que algunos pueden llegar a ver como “belleza” frente a cualquier resquicio de moralidad y sensibilidad. Todo esto se usa como una forma de marketing para obtener beneficios, poniendo en juego la salud de miles de personas a cambio de unos beneficios económicos.
Esta estética de la heroína llevó a que en la década de los 90 esta droga se convirtiera en la droga preferida de la clase media y alta, ya que se veía como una forma de conseguir la belleza que tanto se busca. Lo cual se convirtió en un símbolo social entre los ricos porque era considerado como un accesorio de moda.

Muchas campañas publicitarias se basaban en esta estética en las que se veían jóvenes con los ojos en blanco y con las expresiones lánguidas y enfermizas. Lo cual nos debe hacer pensar en porque se consentían la publicación de ese tipo de campañas que lo que hacían eran que muchas personas se convirtieran en adictas a las drogas por buscar una imagen que veían en las campañas de publicidad, ya que lo que se refleja en ellas las personas lo toman como lo bueno y lo que se debe hacer. Además, desde el punto de vista político este tipo de campañas publicitarias deberían estar prohibidas debido a sus imágenes ensalzando el uso de la heroína.

Desde el punto de vista educativo la industria cultural desempeña un papel fundamental en la configuración de la memoria dando por buenos determinados modos de saber y conocimiento.

Además del tema de la heroína en el cine podemos hablar de otro tema que aparece cada vez más como es la inclusión de personajes inmigrantes. Este género cinematográfico nació a finales del siglo pasado, ya que antes no estaba bien visto la inclusión de estos personajes por motivos racistas. Aunque se han incluido personajes extranjeros en las películas españolas estos personajes siempre suelen ser varones, ya que las mujeres se han considerado como migrantes secundarias que lo hacían por el matrimonio. Esto es un aspecto muy discriminante del cine español, ya que el número de mujeres migrantes es similar al de hombres. Además, estas siempre son representadas en trabajos domésticos, son prostitutas y su presencia es un elemento desestabilizador.

Por otro lado en el cine son mejor mirados lo migrantes latinoamericanos que los africanos o magrebíes, ya que estos últimos suelen protagoniza escenas oscuras y tristes lo que hace que se cree una imagen negativa de ellos. Sin embargo, la migración latinoamericana tiene una imagen mucho más alegre y la figura femenina está mucho mejor considerada.
Todo esto nos lleva a plantearnos si tenemos toda la información sobre las distintas etnias y culturas que viven en nuestros pueblos y ciudades, ya que una de las causas del racismo es el desconocimiento de las diversas culturas que existen y de sus tradiciones y los estereotipos que de ellas se han creado. Por ello el cine debería de romper con el pensamiento tradicional y equivocado que se tiene sobre los extranjeros.




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